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En 1821, el escritor y periodista, José Joaquín Fernández de Lizardi, hoy mejor conocido por su obra “El periquillo sarniento” publicó Cincuenta preguntas de El Pensador a quien quiera responderlas.
Puntualizaba: “Una constitución no puede llamarse republicana si excluye a las mujeres del derecho de ciudadanía…los hombres no pueden representar a las mujeres, porque sus intereses son distintos.”

Para 1824, el primer intelectual protestante mexicano, Elías Amador, narró que en Zacatecas, un grupo de mujeres exigía trato de ciudadanas, porque afirmaban haber aportado todo a la causa de la Independencia. Es el primer reclamo por derechos políticos de las mujeres del que se tiene memoria.

En 1856, ochenta y un mujeres se dirigieron al Congreso Constituyente demandando derechos políticos. El diputado Ignacio Ramírez, medio las escuchó y pidió “que no quedaran sin derechos, las personas vulnerables, como las mujeres”. Flaco favor, pero ni así le hicieron caso.

Fueron bien aprovechadas las estrechas rendijas que dejaban las múltiples prohibiciones a cualquier forma de autonomía para las mujeres. El periodismo, el magisterio y la literatura serán trenzados en una larga cadena de brillantes conceptos de mujeres que animan las ansias de libertad e igualdad de derechos.

Desde 1874 la periodista de Aguascalientes, Dolores Jiménez y Muro, publica textos y poemas exigiendo el 
reconocimiento a la participación política de las mujeres. Muchos años después sería nombrada coronela, por Zapata.

Laureana Wright, escritora y violinista cercana al círculo social de Porfirio Díaz, era integrante de una de las cuatro logias masónicas femeninas en el país, la de nombre María Alarcón de Mateos. Ante las discriminaciones brutales de las logias masculinas de aquel entonces, Wright provoca incluso una ruptura de la Masonería Mexicana contra las Masonerías Regulares Norteamericana y Alemana. Entre los argumentos que exponía a sus compañeras, les recordaba que, “en el Rito de York --por ejemplo-- cada iniciado jura solemnemente no admitir jamás en sus trabajos a un ciego, a un loco o a una mujer”.

Amiga cercana de Wright, Rafaela Varela, oaxaqueña, entrega una carta con cientos de firmas a Porfirio Díaz reclamando el voto femenino. No prosperó la demanda y la carta se extravió. Fue encontrada mucho tiempo después, en Austin, Texas, en una venta de garaje.

Las mujeres sabían que solas sin unidad, o en minoría, no podrían avanzar. Los grupos femeninos cunden por
todo el país. Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, también nombrada coronela por Zapata, periodista nacida en Durango y Elisa Acuña, maestra hidalguense, se afilian al Club Liberal Ponciano Arriaga. Juana Belén escribe:
“No; la mujer no es ni debe ser la esclava del hombre… la mujer, como el hombre, piensa, siente, odia o ama… la mujer, como el hombre, tiene patria. Pero el clericalismo quiere que la mujer sea esclava, sea cosa.”

Columba Rivera, poeta hidalguense, María Sandoval, abogada y Dolores Correa, maestra, publican la revista  La mujer mexicana, para exigir derechos, entre ellos el voto. También fundaron la Sociedad Protectora d la Mujer y convocaron a una marcha por el sufragio en la que participaron más de quinientas.

Las hermanas, Carmen y Catalina Frías crearon la organización "Hijas de Anáhuac", con 300 mujeres libertarias.

En el Comité Ejecutivo del Partido Liberal, participó Rosalía Bustamante, primera mujer con un cargo como dirigente política, en la primera década del siglo XX.

Carmen Serdán, heroína de Puebla, en los inicios de la Revolución Mexicana se ocupaba de las labores de propaganda y de la compra y distribución de armas y explosivos entre los seguidores de la causa antireeleccionista. Publicaba panfletos con el seudónimo de Marcos Serrato. Defendió el derecho a la participación política de las mujeres con palabras y acciones. Fusil en mano, salió al balcón para arengar a la gente al levantamiento. Fue herida y llevada a prisión.

Las hermanas Guadalupe, María y Rosa Narváez Bautista coordinaron operaciones de enlace entre el Centro Antirreleccionista de Puebla y la línea de fuego de la ciudad de México. Fabricaban armas y las enviaban a los combatientes.

Se dice que en Tabasco se celebró el Primer Congreso Femenil Nacional, pero el primero del que se tiene una vasta bibliografía es del Congreso Feminista de Yucatán al que pertenecían las sufragistas Hermila Galindo y Elvia Carrillo Puerto. Hermila mandó una carta al Congreso, exigiendo el sufragio a la cual le respondieron que “no veían la necesidad” y que “las mujeres estaban poco preparadas”.

Cuando se discutió en el congreso el voto femenino, el diputado antireeleccionista Félix Palavicini pidió se le explicara por qué no se aceptaba, si la falta de preparación “era un mal común a hombres y mujeres”.

A pesar de todo, en 1917 se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos sin el derecho al sufragio femenino.

En 1920, Hermila Galindo se lanzó para diputada por el V distrito de la Ciudad de México, y aunque obtuvo el triunfo, el Colegio electoral se lo negó por ser mujer.

Por esos años se funda el Consejo Feminista Mexicano cuyas dirigentes fueron Elena Torres, Cuca García y Estela Carrasco. Ellas mismas crean la revista quincenal La Mujer, dirigida por Julia Nava.

Son Elvia Carrillo Puerto y Florinda Lazos, quienes convocan al congreso de obreras y campesinas en el Distrito Federal. Demandan derechos políticos y derecho a la tierra. Se funda también por esos años la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres, encabezada por Elena Torres y se realiza el Primer Congreso Nacional Feminista al que asistieron 100 delegadas. En éste destacó la participación de Margarita Robles y Luz Vera. Ahí solicitaron igualdad civil para ser elegibles en cargos administrativos e igualdad política en la representación Parlamentaria.

En 1922, en Yucatán, ante el rechazo del Congreso Federal a legislar sobre los derechos de las mujeres, el gobernador del estado, Felipe Carrillo Puerto solicitó una terna para elegir a una regidora. Fue así como la maestra Rosa Torre G. resultó electa para el Ayuntamiento de Mérida convirtiéndose en la primera mujer mexicana en acceder a un cargo de elección popular.

Un año después, el 18 de noviembre de 1923, postulando a tres mujeres como candidatas propietarias a la vigésima octava Legislatura local, el Partido Socialista del Sureste repitió el experimento. Elvia Carrillo Puerto resultó electa por el distrito de Izamal, Beatriz Peniche, por el segundo distrito de Mérida y Raquel Dzib Cicero, por el tercero. Con el asesinato de Carrillo Puerto, se anularon las elecciones.

Más entrados los años veinte, San Luis Potosí reconocía los derechos de las mujeres a votar, pero con restricciones que no se les pedían a los hombres. Serían elegibles “sólo las no analfabetas” o bien “sólo las que no fueran integrantes de una congregación religiosa”.

En Tabasco, Tomás Garrido Canabal, por decreto, reconoció el sufragio aunque también con candados: “Voto municipal sólo a aquéllas con moral sexual intachable y pensamiento socialista… Podían ser regidoras, siempre que no ocuparan más de la mitad de las regidurías, ni la presidencia municipal”.

En 1925 fueron electas como regidoras las primeras mujeres que ocuparon un puesto importante dentro de la política tabasqueña: Celerina Oropeza y María Asunción Hernández.

En Chiapas, también en 1925 se estableció el sufragio femenino universal y la exposición de motivos decía que:
la falta de preparación de las mujeres para votar es porque no tienen oportunidades para ejercer el sufragio. En ese contexto, se registró la primera diputada local, la maestra Florinda Lazos, con larga trayectoria a favor de los derechos de la mujer. Desde entonces, las chiapanecas han ejercido su derecho al voto, si bien han sido excluidas del ejercicio del poder.

El Partido Nacional Revolucionario, primer nombre que tuvo el PRI, organizó al sector femenil de todas las actividades económicas y profesionales, incluyendo a las amas de casa. Fundó el Frente Único Pro Derechos de la Mujer. Se instituyó también por esa época el antifascista Comité Femenino Interamericano Pro Democracia.

En 1936, las mujeres de Puebla lograron el reconocimiento a sus derechos políticos.

En 1937, Soledad Orozco y Refugio García se convirtieron en las primeras candidatas independientes en la historia del país. Hasta después, el Partido Nacional Revolucionario las apoyó para ser diputadas. Su triunfo, sin embargo, no se reconoció.

En 1935, el Frente Único Pro Derechos de la Mujer despliega una campaña nacional para reformar el Artículo 34 de la Constitución a fin de reconocer los derechos políticos de las mujeres. Las dirigentes recorrieron cada entidad federativa y lograron la aprobación de la reforma en 21 estados. El proyecto se presentó al Congreso. Las líderes destacadas en esta contienda fueron Esther Chapa y Margarita Robles. Aurora Meza Andraca fue la primera presidenta municipal en el país, en Chilpancingo, Guerrero, por designación, en 1938. En Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, también por designación, un año después, fue presidenta municipal Fidelina Brindisi.

En 1939 se constituyó el Partido Acción Nacional, que desde sus documentos básicos incluyó la participación política de las mujeres. En su primer Consejo Ejecutivo nacional, nombró a once mujeres. El presidente Lázaro Cárdenas quien promovía el voto de las mujeres, abandonó su postura por el temor de que éstas inclinaran la elección a favor de Juan Andreu Almazán y la reforma se quedó en la congeladora.

En 1940, se creó el Comité Nacional Femenil del Partido de la Revolución Mexicana, segundo nombre que tuvo el ahora PRI, para reforzar el reclamo de derechos políticos con Graciana Becerril, Estela Carrasco, Josefina Vicens y Martha Andrade a la cabeza.

En 1947, entró en vigor la adición al Artículo 115 Constitucional, autorizando a las mujeres a votar en elecciones municipales. Virginia Soto fue electa presidenta municipal de Dolores Hidalgo, Guanajuato. En el Distrito Federal, Aurora Fernández fue nombrada delegada de Milpa Alta y Guadalupe Ramírez de Xochimilco.

En enero de 1947, con el presidente Miguel Alemán Valdés se modifica el artículo 115 Constitucional y en su primer párrafo se establece que en las elecciones municipales participarán las mujeres en igualdad de condición que los varones, con el derecho de votar y ser votadas.

El 17 de octubre de 1953, siendo presidente Adolfo Ruiz Cortines apareció en el Diario Oficial de la Federación un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. El Congreso de la Unión había reformado el Artículo 34 Constitucional, que consagraba los derechos políticos de las mujeres. La primera diputada al crearse el estado de Baja California, no por elección, sino como suplente, fue Aurora Jiménez.

El 3 de julio de 1955, la ciudadanía acude a las urnas para elegir diputadas y diputados federales para la cuadragésima tercera legislatura. Las primeras diputadas electas fueron: María Guadalupe Urzúa, Marcelina Galindo, Albertina Ezeta y Margarita García. Faltaba la otra batalla: que realmente se considerara a las mujeres para puestos de elección popular.

Para 1960, son electas las primeras senadoras, María Lavalle Urbina y Alicia Arellano. Se constituyó en ese tiempo la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas presidida por la abogada Clementina Batalla de Bassols.

A finales de 1970, Griselda Álvarez destacada maestra colimense, escritora y política mexicana, fue la primera gobernadora electa en la historia de México. Aída González, embajadora, participó por México en la construcción de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

En 1980, Rosa Luz Alegría y María de los Ángeles Moreno, fueron nombradas Secretarias de Estado.
Beatriz Paredes fue electa gobernadora de Tlaxcala en 1987.

En 1982, Rosario Ibarra, fue candidata a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario de los trabajadores. Amalia García, inicia la discusión de cuotas en el que ahora es Partido de la Revolución Democrática.
Ifigenia Martínez se convirtió en la primera senadora de la oposición.

En la década de los 90, María de los Ángeles Moreno fue Presidenta de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados y coordinadora del grupo parlamentario del PRI. Poco después, sería la primera Presidenta del Partido Revolucionario Institucional. Dulce María Sauri fue designada Gobernadora de Yucatán.

En 1991, se constituyó la Convención Nacional de Mujeres por la Democracia para solicitar a los partidos incorporar candidaturas de mujeres y exigir al gobierno que cumpliera con los compromisos internacionales de paridad. Sólo 12 mujeres, de una lista de 35 propuestas alcanzaron la representatividad plural avalada por grupos feministas. Beatriz Paredes, Silvia Hernández, María de los Ángeles Moreno, Gloria Brasdefer y María Elena Chapa crearon el Congreso de Mujeres por el Cambio, dentro del PRI.

En 1994, con la aparición de la Ley de Mujeres Indígenas, cobró impulso la participación política. Amalia García fue Presidenta del PRD y Cecilia Soto se lanza como candidata a la Presidencia por el Partido del Trabajo.

A mitad de la década de los noventa se logró modificar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales para que los partidos políticos nacionales consideraran en sus estatutos que las candidaturas a
diputados y senadores no excedieran el 70% para un mismo género. Los partidos colocaron a las mujeres en suplencias o en los últimos escaños de las listas plurinominales. En tanto, en la capital de la República, Rosario Robles, era designada por la Asamblea del Distrito Federal para ser Jefa de Gobierno, luego de la renuncia de
Cuauhtémoc Cárdenas.

En los albores del siglo XXI, en el 2000, Patricia Mercado, se postuló como candidata a la presidencia. Ruth Zavaleta fue presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y dio curso a la reforma de la ley de cuotas: 40-60.

En la sexagésima primera Legislatura, ocho diputadas solicitan y obtienen licencia para ceder su escaño al
suplente que, invariablemente, era del sexo masculino. Ese fue el motivo para conformar en 2010 la Red de
Mujeres en Plural.

En 2011, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitió la histórica sentencia (doce seis veinticuatro) 12624, que obligaba a todos los partidos políticos a respetar la cuota de representación por género establecida para entonces en la fórmula 40 por ciento mujeres, 60 por ciento hombres en las candidaturas de mayoría y de representación proporcional.A la Cámara de Diputados llegaron para la sexagésima segunda legislatura casi 38% de diputadas y 34% de senadoras gracias a la sentencia 12624. Las militantes por los derechos políticos de la mujer estaban resueltas a continuar la lucha por la paridad.

En 2013, el presidente Enrique Peña Nieto, promovió una Reforma Político-Electoral, que incluía, debido a la intervención de la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Lorena Cruz, “el obligar a los partidos a otorgar a las mujeres el 50 por ciento de sus candidaturas a legislaciones federales y locales”.

La demanda de paridad fue impulsada y propuesta en el Senado de la República por tres senadoras que dieron la batalla con absoluta convicción: Angélica de la Peña del PRD, Marcela Torres Peimbert del PAN y Diva Gastélum del PRI.

Esta iniciativa legal implicó la modificación al Artículo 41 Constitucional, así como modificaciones y adiciones a las leyes electorales como se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 23 de mayo de 2014.

Esto es lo que estamos celebrando y sabemos que a este breve recorrido histórico le faltan miles de nombres de hombres y mujeres que también han colaborado con la Paridad. Este septiembre de 2015, a 194 años de lo dicho por Fernández de Lizardi, al instalarse la sexagésima tercera Legislatura llega más del 42 por ciento de mujeres a cargos legislativos ya que hoy, en México, los partidos políticos tienen que postular a puestos de elección popular al 50 por ciento de hombres y al 50 por ciento de mujeres. Ahora comienza la paridad política.



Esta edición cronológica está basada en el artículo de Clara Scherer Castillo titulado “De la mirada autoritaria a la libertad bajo palabra. Crónica de una injusticia que (aún) no cesa”.
PARIDAD POLÍTICA

Legislación electoral vigente

El pasado 10 de febrero de 2014, fue publicada la reforma electoral en el Diario Oficial de la Federación.

Esta reforma prevé, entre diversos puntos relevantes, que

…LOS PARTIDOS POLÍTICOS DEBERÁN GARANTIZAR LA PARIDAD ENTRE GÉNEROS
EN CANDIDATURAS A LEGISLADORES FEDERALES  Y LOCALES…

Derivado de la reforma constitucional que implicaron las reformas electorales se establecieron
diversas modificaciones y adiciones a las leyes generales, mismas que fueron adicionadas
y publicadas el 23 de mayo de 2014 con los siguientes nombres:

Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales

Ley General de Partidos Políticos

Ley General en Materia de Delitos Electorales

Fuente INE: http://ine.mx/archivos2/CDD/Reforma_Electoral2014/normatividad_legislacion.html


CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

VIGENTE AL 2015

Artículo 41

Artículo 41. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión,
en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados, en lo que toca a
sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente
Constitución Federal y las particulares de los Estados, las que enningún caso podrán
contravenir las estipulaciones del Pacto Federal.

La renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizará mediante elecciones
libres, auténticas y periódicas, conforme a las siguientes bases:

I. Los partidos políticos son entidades de interés público; la ley determinará las
normas y requisitos para su registro legal, las formas específicas de su intervención en
el proceso electoral y los derechos, obligaciones y prerrogativas que les corresponden. 

(Reformado mediante Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 10 de febrero de 2014)


Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática,
contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones de
ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo,así como las reglas para garantizar la paridad entre los génerosen candidaturas a legisladores federales y locales…

Fuente: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/htm/1.htm

En resumen: En las leyes electorales vigentes:

.... SE GARANTIZA QUE LOS PARTIDOS POSTULEN EL 50% DE 

CANDIDATURAS DE CADA GÉNERO PARA LOS DIFERENTES CARGOS DE 

ELECCIÓN POPULAR Y SE PROHÍBE A LOS PARTIDOS POLÍTICOS ASIGNAR 

AQUELLOS DISTRITOS ELECTORALES EN LOS QUE HAN TENIDO MALOS 

RESULTADOS EXCLUSIVAMENTE A LAS MUJERES.

(Artículo 232 y 233 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos 

Electorales)

Fuente, Infográficos Presidencia:
http://reformas.gob.mx/reforma-politica-electoral/avances

ENTREVISTAS

Coordinación general del proyecto:
Clara Scherer Castillo
Fundadora y titular de Inclusión Ciudadana A. C.
www.inclusionciudadana.org
+52 (55) 5662 4963 
Diseño performático y producción:
Maricruz Zamora Rodríguez
y Ana Cecilia Terrazas
www.editoraslosmiercoles.com
+52 (55) 5658 1881 


Agradecemos especialmente también el talento, tiempo y esfuerzo que han sumado a esta
Gran caravana por la paridad:

Erik Montenegro
Valeria Torres Cross
Alejandro Brozon
Alejandro García
Faustino Olvera Torres
Mario Campos
Héctor J. Villarreal Ordóñez
Ana Sáiz Valenzuela
Marco Rojas
Juan René Rosillo
Sandra Sánchez
Jonathan López Romo
Ricardo Flores
Leticia Zamora Rodríguez
Ana Ramírez
Mirza Flores Gómez
Estela Serret
Ruth Zavaleta
Luisa Ortíz Argueyo
Aldo González
Ricardo "El Ratón" Caballero
Isabel Tardán
Dra. Clara Ramirez
Omar Gonzalez
Jorge Núñez Chávez
Lucila Calderón Vega
Angélica Pérez Nava
Axel Romero Carlos
José Fernando Medina Ugalde
Ximena del Valle
Mónica Cruz Escobedo
Angela Cañete Ferreira
Martha Gloria Rodríguez Ríos
Irma Ferreira Porraz
Juan Carlos Cuellar de Jesús
Víctor Hugo Pérez Gómez
Daniel Carmona Castillo
Normand Heroux
José Icthé Peralta
Fabricio Solís Guillén
Fabiola Espinosa Jiménez
Fernanda Casandra Espinosa Jiménez
Laksman Sumano
Primera actríz, Luisa Huertas
Martha Cecilia Díaz Gordillo
Marcela Lagarde
Sergio Zarazúa
Ramiro López
Magaly Ramírez Rodríguez
Rafael González Hernández
Fernando Herández Olvera
Mtra. Tania Ocampo Saravia
Alma Vázquez Morales
Rubén Juárez Púga
Álvaro Enriquez García
Cristina Sánchez Méndez
Sandra Carolina Zamora Flores
Gabriel Molina Ugalde
Sandra Eunice Hernández
Alejandra Rojas
Nahún Calleros
Sebastián Lira Zamora
Rubén Rodríguez Cristóbal
José Antonio Cascajares Ruelas
Luis Eduardo Borja Cabello
Joaquín Heres Amaya
Rogelio González Pérez
Mtro. Juan Adolfo Montiel Hernández Emilio González Leyva
Juan Carlos Figueroa Henríquez 
Miguel Ángel Aguilar Pantoja
Maria Fernada Becker Rodríguez
Nuria Martínez
María de los Ángeles Moreno
Ana Cruz Navarro
Alma del Carmen Vázquez Morales
Nora Patricia Jara López
David Juárez Ibarra
Kristel Canudas
Claudia Ramos
Gogo Castilla (Maquillaje)
Magdalena Castañeda
Fernanda Treviño Campero
Fabiola Hernández Díaz
Teresa Alejandro Noriega
Marco Antonio Rodríguez Otero

En 1953, cuando se aprobó constitucionalmente el voto para las mujeres, México dio un gran paso. Ahora somos líderes mundiales al consagrar constitucionalmente el derecho a ser electas en términos de paridad política. 

Eso celebramos este próximo 2 de septiembre, a unas horas de que se haya instalado en el Congreso de la Unión la LXIII Legislatura. 

En donde quiera que estés, sé parte de la Gran caravana por la paridad. Sigue la transmisión virtual a las 19 horas a través de la página:

www.caravanaparidad.mx
Durante dos horas, en un acto performativo sin precedente, reuniremos mediante una narración audiovisual, en vivo y grabada, a la caravana más grande de mujeres que haya habido de 1821 a la fecha. Así damos cuenta del presente, del pasado y del futuro político en México, en función de la paridad.

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